En paralelo al espectacular incremento del gasto publico, hemos asistido a una dramática reducción de los ingresos. En el caso español, por ejemplo, los ingresos por IVA (que es un indicador tanto del nivel de actividad como de los márgenes con los que trabajan las empresas) han caído durante 2009 por encima del 30%. Dejaremos para otra tribuna el análisis de cuánto de esta caída puede ser un trasvase de actividad hacia economía sumergida. En los países de nuestro entorno, las cifras son similares.
La consideración conjunta de ambas magnitudes, menos ingresos y más gastos, ha generado importantes desequilibrios en las cuentas públicas. Déficit del 9,6% en España en 2009 (después de haber registrado superávit en los ejercicios 2005 a 2007), o del 12,6%, 8,2% o 11,2% en Francia, Reino Unido y EEUU, respectivamente. Estos se han financiado a través de cuantiosas emisiones de deuda pública lo que ha provocado, por ejemplo, que desde un nivel medio algo por debajo del 70% en el área euro en 2007 se haya pasado a algo más del 90% en el 2009. Casi en este mismo período España ha duplicado esta ratio, pues partía de un 36% en 2007 y a finales de 2010 podría situarse en el 63% según el cuadro macroeconómico dibujado por el Gobierno con motivo de la actualización del escenario presupuestario.
Este crecimiento generalizado del stock de deuda pública en un período de tiempo tan reducido ha causado alarma en los mercados de deuda, generando dudas sobre la capacidad de algunos países para atender las obligaciones. Un indicador (parcial, es verdad, e inconsistente algunas veces), es la cotización de los Credit Default Swaps (CDS), instrumento utilizado como cobertura (seguro) de los riesgos crediticios. En los últimos meses, España ha visto como se duplicaba el coste de asegurar el impago de la deuda española.
Pero, en qué nivel la deuda de una economía es sostenible y, por tanto, cuál es el nivel que al ser sobrepasado los “mercados” consideran que es excesivo. La respuesta correcta es depende. Con ello no queremos decir que se trate de una cuestión subjetiva, sino que no existe ningún límite que lo defina de forma fiable, ya que las circunstancias y los factores concretos de cada caso van más allá de las posibles ratios que se mencionen. La ratio de deuda pública del 60% del PIB que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento no se trata, por tanto, de una referencia sagrada, sino respondía básicamente a la situación de endeudamiento de aquellos países que a principios de los años 90, cuando se fijaron los criterios de convergencia, presentaban una situación macroeconómica más estable y, en esa medida, con mayores probabilidades de integrarse en un área monetaria común. Algunos estudios vienen señalando que para los países desarrollados el nivel de referencia podría ser del 75% del PIB y otros más recientes lo amplían hasta el 90%. La evidencia señala, no obstante, que algunos países se vienen situando en los últimos años de manera sistemática en niveles muy por encima (Bélgica, Italia o Japón, que superan ampliamente el 100%), y sin embargo países como España, con un stock mucho menor han visto como los precios de su deuda eran castigados sin misericordia.
El último país hacia el que los mercados han girado sus miradas más inquisidoras ha sido el Reino Unido, pues la publicación de sus cuentas públicas de enero reflejó déficit, cuando tradicionalmente resultaba con superávit por una mayor concentración de ingresos tributarios. Esta evolución desfavorable de las finanzas públicas con unos datos de actividad de la economía que evidencian una recuperación muy débil (sólo 0,1% en el último trimestre de 2009), han generado dudas acerca de la capacidad del Gobierno británico de cumplir con sus previsiones de déficit para el año 2010, que era del -11,9% del PIB.
Todo ello ha ocurrido en la misma semana en que se aliviaba en cierta medida la presión sobre la deuda española, lo que se ha traducido en una relajación de la cotización de los CDS, y en el éxito de las emisiones realizadas por el Tesoro español que lograba colocar una emisión de 5.000 millones de euros en bonos a 15 años a precios considerados atractivos (85 puntos básicos de diferencial). La ofensiva del Gobierno español en diversos frentes explicando la realidad económica y las políticas a implementar han surtido su efecto.
22 de febrero de 2009